miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sobre los escritos de algunos ex-lefebvristas


Durante mucho tiempo me guardé de hacer cualquier comentario sobre los escritos del Padre Ceriani, los cuales se difunden principalmente en el blog amigo Radio Cristiandad. Yo soy un lector de éste sacerdote y sinceramente, le tengo un gran respeto por su labor en defensa de la Fe Cristiana. No obstante, desde hace un tiempo a esta parte, el Padre Juan CarlosCeriani ha perdido un poco del norte.
Mientras que la Tradición Católica necesita mas y mas esfuerzos para luchar contra el enemigo, que es el Modernismo, la Iglesia  Conciliar, los Errores del Mundo, hoy, el Padre Ceriani se ocupa principalmente de atacar a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Yo comprendo los sentimientos del Padre Ceriani y del Padre Basilio Méramo frente a la actual dirigencia de la FSSPX, lo que no comprendo es el énfasis que estos sacerdotes, muy especialmente el Padre Ceriani ponen en la difamación y el ataque. ¿Si pusieran toda esa fuerza en propagar la fe? ¿Si se esforzaran de la misma manera en mantener un apostolado más fuerte? ¿Si en lugar de escribir cosas sin sentido alguno, como éste artículo, el Padre Ceriani asistiera espiritualmente a tantísimos fieles que están a la espera de una Misa?
La Neo-Fraternidad de la que habla Ceriani y Méramo ¿Es tan “Neo”? Yo mismo sostuve esa opinión aquí, en Sursum Corda. Yo también estoy en contra del acuerdo con la Roma Neo-Modernista y Neo-Protestante. El día que se leyó el Motu Proprio de Ratzinger en el cual se “liberaba la Misa” yo salí de la Capilla del Seminario y me quedé fuera y no entré sino hasta que finalizó el sermón que, recuerdo muy bien leyó el Padre Calderón. ¿Acaso algunos de los lectores de Sursum Corda no recuerdan las agrias disputas que mantuvimos ni bien terminó la Misa en la que se leyó el “levantamiento de las excomuniones”?
Hay una diferencia entre los cripto-sedevacantistas, los oportunistas y los que se creen sucesores de Monseñor Lefebvre.
Los primeros son aquellos  sacerdotes que siendo sedevacantistas perteneces la FSSPX. Rezan la Misa sin el una cum, algunos hasta utilizan el Misal de San Pío X y no siguen las reformas de Roncalli-Juan XXIII. Ellos se mantienen en la Fraternidad, muchos están entre los “duros” y omiten cualquier mención a Ratzinger-Benedicto XVI. Para este grupo, Monseñor Lefebvre pensaba como ellos, sólo que no tenía evidencias para declarar formalmente la sedevacante, y por lo tanto, apelan al Monseñor de la Declaración de 1988 o a Monseñor De Castro Mayer.
Los oportunistas son aquellos que cuando la FSSPX los expulsó o los obligó a dimitir, se volvieron sedevacantistas, posición que jamás mantuvieron. Muchos oportunistas, hoy mitrados, en otrora persiguieron y denunciaron a los sacerdotes sedevacantistas, o ponían trampas a los cripto-sedevacantistas en la Fraternidad.
Finalmente están los que se creen sucesores de Monseñor Lefebvre. Son personas de buena intención y buen corazón como los primeros, empero tienen un fuerte delirio de grandeza. Ellos se creen los continuadores de la obra de “Monseñor”, ellos están dotados de un “espíritu de profecía” que les permite decidir que era lo que a Monseñor le hubiera gustado hacer.  Saben más que los superiores de la FSSPX, saben lo que Monseñor Fellay debería hacer, insultan a quienes se les oponen y los tildan de traidores, alaban a quienes los apoyan y escriben por largas horas sobre la “Neo-Fraternidad”. Pero ¿Cuál es la posición de éstos? ¿Qué es lo que realmente proponen? En un limbo absoluto, estos sacerdotes se limitan a exigir ser reconocidos como miembros de una unión pía que los expulsó.
Durante muchos años vengo estudiando el movimiento tradicionalista. Es un error pensar que todo se resume a la Fraternidad San Pío X o los obispos Thuc. Sé, por lo menos de una docena de comunidades religiosas que mantienen la misma posición que la FSSPX, integradas por sacerdotes que bien formaron parte de la Fraternidad, o bien jamás pisaron sus seminarios. También conozco a muchos sacerdotes y obispos sedevacantistas más ocupados en defender la Fe que atacar a una simple unión pía particular.
La Primera Generación de la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar pudo haber tenido dudas, pudo haber quedado perpleja y hasta se justifican los errores cometidos en los años del concilio. Muchos de los hoy más grandes paladines de la Tradición en aquellos años trataban de entender como el Montini/Paulo VI podía estar conduciendo el Vaticano II. Algunos se refugiaron en la ortodoxia oriental, otros, aunque parezca increíble terminaron involucrados con los veterocatólicos y de hecho, más de una comunidad caterocatólica-tradicionalista salió de jóvenes laicos, seminaristas y sacerdotes católicos romanos que espantados buscaban un refugio.
La Segunda Generación tuvo más elementos para distinguir, pero fue arrastrada por la herencia de aquellos años. Ellos son los últimos testigos del Concilio y apenas si tienen recuerdos de la Iglesia Católica.
Hoy, nosotros, la tercer generación ve al Concilio como algo muy distante. Nosotros nacimos en un mundo muy diferente, nos convertimos a la Tradición, estudiamos nuestra Fe, no la recibimos como una herencia, antes bien, como una Gracia. Sabemos distinguir las cosas, lo que está bien y lo que está mal, y conocemos cuales fueron las consecuencias de los “iluminados” de las dos primeras generaciones: los antipapas, los obispos manipuladores, los locos con sotanas, los aparicionismos… Nosotros preferimos trabajar por la Iglesia, por la Resistencia Católica.
También sabemos que una cosa es advertir sobre una posición teológica posiblemente errónea, y otra muy diferente es dedicar todo el esfuerzo a atacar a quienes se mantienen en esa posición que, al mismo tiempo, es una congregación particular. Lo primero es lo que hicieron siempre los teólogos católicos, lo segundo, de novia despechada.

5 comentarios:

  1. ¿Y vos no sos un ex lefebvrista? ¿No sos un ex seminarista resentido también? ¿Acaso te echaron porque estabas mas en la Biblioteca que en la capilla?

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  2. Muy bueno el análisis, no creo que Raúl hay sodo seminarista de la la reja o de algún seminario postridentino -aunque antes de trento no había ya que esto de los semiASNOS- es un invento de los jesuitas- ya que de boludo no tiene un pelo.
    German

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  3. Estimado Anónimo del 21/11:

    Gracias por su comentario. Le informo que yo nunca fui seminarista, ni de la FSSPX ni de ninguna otra "congregación" tradicionalista. Imagino que de haber sido estudiante en alguna de esas casas de estudio, hubiera frecuentado la Biblioteca... imagino también que por ello mismo hubiera abandonado el Seminario, que, como dice Germán, es algo muy moderno.

    Saludos,
    Raúl Miguel.

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  4. Sinquinchus Non-Asaditus23 de noviembre de 2012, 10:57

    "...Hay una diferencia entre los cripto-sedevacantistas, los oportunistas y los que se creen sucesores de Monseñor Lefebvre..."

    Pienso que dentro de estos últimos tenemos:
    a) Padre Alaugnier que fundó el IBP
    b) Mons Fellay, que sin tomar la lanza en ese sentido, excusa su actividad (que no voy a juzgar) en ciertos escritos de Lefebvre.
    c) Está Mons Williamson, y sus seguidores que dicen seguir la línea de Mons Lefebvre (justificando sus decisiones en textos del gran prelado francés). Véase sino el blog non possumus
    d) Están los Meramistas, Cerianistas y Turquistas que tienen el mismo proceder, con la salvedad de que cada vez son más autorreferenciales a la hora de justificarse.

    En definitiva, pienso que todos estos se piensan continuadores de la Obra de Mons Lefebvre, y dentro de estos, hay acuerditas (RP Aulagnier), presuntos acuerditas (Mons Fellay), cripto-sedevacantistas y devenidos en oportunistas (Ceriani y cia). Sigue pareciendome un misterio Mons Williamson.

    Hoy por hoy, hay un movimiento Thuquista (distintas congregaciones nacen de sus consagraciones episcopales) y un reciente movimiento Lefebvrista (con extremos muchos más variados que la línea Thuc).

    Respecto a los Seminarios, un pensamiento: En la época en que los estados era Católicos, que se vivía de la Cristiandad. En épocas en que florecían escuelas parroquiales, en que el estudio de la Teología y la Filosofía eran moneda corriente en la educación. En esa época en que era habitual la Misa diaria y la devoción piadosa. En esa época, bien pudo omitirse de la creación de Seminarios. Desde la Ilustración, el Liberalismo y todas sus consecuencias (laicismo, naturalismo), amén de la revolución cultural marxista, bien se justifica la creación de Seminarios para llenar ese vacío del que adolece quien quiere ser cura. Es una creación "moderna" para sopesar las carencias en conocimientos que tienen desde hace mucho los jóvenes.



    Salud!

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