viernes, 23 de noviembre de 2012

La imagen del padre, una aclaración


Recientemente publiqué un texto de mi autoría en el cualexpresé mis objeciones a ciertas representaciones de la Santísima Trinidad, especialmente a aquella que se han popularizado desde el Renacimiento a nuestros días y que tienen un correlato en la Iglesia Oriental: el Padre como un Anciano, Cristo como un Niño y el Espíritu Santo como una Paloma. En aquella entrada expliqué que estas representaciones implican claramente una temporalidad en las Personas de la Trinidad

[estas representaciones] muestran una mudabilidad, una transformación y una diferencia entre los miembros de la Trinidad. Si el Padre es un anciano y el Hijo un niño, implica que uno fue anterior al otro, que uno fue creado y por lo tanto no tienen la misma naturaleza. ¿Acaso el Logos puede sufrir el accidente del tiempo? ¿Acaso no estamos obligados a creer que el Logos no fue creado, sino engendrado?

Acompaña esta entrada un ícono muy conocido en el cual se muestra el error que estoy señalando. Pero ¿Por qué volver al tema? Ocurre que hoy un conocido me envió un correo electrónico preguntándome si prohibir la Imagen del Padre como yo supuestamente hacía no era, sino caer en el mismo error que se señala en una entrada publicada en el Blog de laSociedad San Vicente Ferrer. Mi respuesta es pública, porque creo que debo aclarar todas las dudas que hayan podido surgir, aunque antes que nada, huelga aclarar que yo no estaba prohibiendo ninguna imágen.
Vayamos con la respuesta:

En primer lugar el texto publicado en el Blog de la FSVF está tomado del libro “Apóstata” del Padre Joaquín Saenz y Arriaga, se trata de un texto dónde el conocido jesuita padre del sedevacantismo denuncia al Padre José Porfirio Miranda y de la Parra, progresista.

En segundo lugar,  el texto del Padre Arriaga es parcial, sólo se publicó un capítulo, por suerte el de la interpretación de las imágenes de Yavêh, pero falta el resto del texto, cuya lectura recomendamos.
En tercer lugar, el Padre José Porfirio Miranda y de la Parra esboza una interpretación sobre la prohibición veterotestamentaria de realizar imágenes de Dios, yo  no toqué para nada ese tema, tampoco dije, como lo hiciera el sacerdote argentino Oscar Cufré en los ’90 que está prohibido representar al Padre… en mi publicación traté el de la representación de las Personas de la Trinidad afectadas por la Temporalidad, lo cual destruye la unión hipostática que estamos obligados a creer.

En tercer lugar, hubieramos agradecido de la Fundación San Vicente Ferrer algún estudio teológico sobre las representaciones de la Santísima Trinidad, tal vez podrían haber comentado la condena al Sínodo jansenista de Pistoya, en el artículo referente a la prohibición que los sinodales realizaron sobre la prepresentación del Padre... tal vez a partir de ello podrían haber introducido el tema de la Realeza de Dios y de allí si, relacionar el progresismo del Padre Miranda de la Parra y por lo tanto del marxismo en la teología.

La Fundación San Vicente Ferrer publicó un capítulo, de varios, de un texto clásico en la lucha contra el modernismo, lamentablemente pero sin ninguna introducción. Estoy seguro que los lectores hubieran agradecido algún prólogo, tal vez por el Padre Martinez o por Mons. Squetino, dejando en claro cual era el objeto de estudio del Padre Saenz Arriaga. Ellos atienden a recordarnos como un modernista utilizó uno de los Diez Mandamientos para introducir el marxismo en la teología, nosotros, en cambio, recordamos que Dios es Eterno.

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