domingo, 25 de noviembre de 2012

El error milenarista del Padre Basilio Méramo

El 23 de octubre, el Padre Basilio Méramo puso punto final a un artículo de 15 páginas titulado “Cretinismo antimilenarista. Siguiendo una tendencia que cada vez se observa más, el Padre Méramo hace uso de un lenguaje violento y poco caritativo para quienes fueron (y son) sus compañeros en el sacerdocio. El blanco de su ataque es, esta vez, el Padre José María Mestre Roc FSSPX contra quien descarga su acerada pluma.
No es el objetivo de este breve artículo analizar las implicancias del lenguaje del Padre Méramo, ni las motivaciones, algo que ya traté en una publicación reciente, sino centrarme en su defensa del milenarismo espiritual. Me tomé varios días para este breve artículo y me explicaré: En el presente trabajo utilizaré el método histórico crítico, es decir, me serviré de los documentos de la Iglesia, no desde lo que creemos que deben decir, sino desde lo que dicen en realidad. No se sacarán los textos de su contexto y no se le otorgará infalibilidad a ningún autor o doctor privado. Respecto a la Sagradas Escrituras, las mismas deben ser entendidas según la luz de la Tradición y la interpretación de los Padres. Aclaro esto porque soy historiador y no teólogo, aunque mi tema de investigación sea, precisamente la Historia de la Iglesia. Y si en algo me focalicé en los últimos años fue, precisamente en el milenarismo y por eso puedo decir que el Padre Méramo comete un gravísimo error en considerar al milenarismo espiritual (o “puro” como le decían los teólogos españoles de principios de Siglo XX) a la altura de un dogma de fe.
Vayamos pues al texto del Padre Méramo y su rechazo ante el “antimilenarismo”.
Él, siguiendo a Castellani, sostiene que hay tres formas de milenarismo. La Iglesia expresó su condena como herético al primero y al segundo como erróneo, sobre el tercero, que Méramo, siguiente a Castellani ven, la Iglesia no se expidió jamás en contra.  Así tenemos


  1. El milenarismo carnal. 
  2. Milenarismo mitigado 
  3. El milenarismo espiritual o patrístico. 


El Padre Méramo insiste en que el milenarismo espiritual o patrístico fue doctrina común de los Padres de la Iglesia. Lamentablemente eso es erróneo, y el error proviene de la caprichosa hermenéutica del Padre Castellani. Es falso que exista una diferencia entre el milenarismo patrístico y el mitigado, ya que ambos son la misma cosa. Esto lo comprenderemos mejor si analizamos lo que dice el Padre Méramo en la página 4 de su artículo:

 “el anterior decreto de la Suprema Sacra Congregación del Santo Oficio del 11 de Julio de 1941, fue no solo un error craso, sino hasta una burda y estúpida cuasi herejía que muestra la incompetencia de sus miembros, que estulta y fóbicamente, enceguecidos por una antimilenarismo exacerbado, decreta errónea, abusiva y falsamente todo Milenarismo en los siguientes términos: “El sistema del Milenarismo, aún el mitigado, es decir el que enseña, según la revelación Católica, Cristo Nuestro Señor antes del juicio final, ha de venir corporalmente a esta tierra a reinar, ya sea con resurrección anterior de muchos justos o sin ella, no se puede enseñar sin peligro”. A tal punto que tuvieron que corregir con un segundo decreto del año 44, pues estaban escupiendo para arriba, sin percatarse de que estaban condenando el reino de Jesús Sacramentado desde el Tabernáculo, que se hace presente en cada consagración y que reina corporalmente desde el Sagrario. 

 Bien, aquí hay dos problemas. En primer lugar el Padre Méramo ataca el poder dogmático del Decreto del Santo Oficio en una época anterior al Concilio porque se basa, no en el poder de la Congregación y la autoridad entregada a ella por el Sumo Pontífice, sino en los textos de algunos Padres de la Iglesia. Insisto que el milenarismo era doctrina de algunos Padres y no todos. En segundo lugar, éste autor hace decir a los Padres algo que jamás ellos dijeron: que el milenarismo espiritual se basaba en “el reino de Jesús Sacramentado desde el Tabernáculo, que se hace presente en cada consagración y que reina corporalmente desde el Sagrario”. Esto es absolutamente falso. No he podido encontrar en la Patrística ninguna referencia a ésta interpretación de los Mil Años de Apocalipsis XX. Incluso esta hermenéutica no es para nada coherente con la Patrística, antes bien, es post-tridentina y a mi entender se debe a la gravísima influencia del jesuita Lacunza y peor aún, de Castellani, teologastro que ejerce una suerte de fascinación entre los tradicionalistas. Lo que si se menciona en la antigüedad son las otras dos formas de mileniarismo históricas, a saber el “carnal” y el “mitigado”.
San Agustín, el Doctor Máximo, fundador de la Filosofía Cristiana se refiere a los primeros en su texto “Contra las herejías”:

 Cerintianos, de Cerinto, y los mismos llamados también Merintianos, de Merinto, que afirman que el mundo fue hecho por los ángeles, y que conviene circuncidar la carne y observar los otros preceptos de la ley. Que Jesús fue solamente hombre, que no resucitó, pero aseguran que resucitará. Inventan también que va a haber mil años, después de la resurrección, en un reino terreno de Cristo según los placeres carnales del vientre y la libido. Por esto se les llama también Quiliastas. 

 A éstos, San Agustín menciona junto con los Nazarenos y los Ebioneos o ebionitas. Se trata de un conjunto de sectas judeocristianas de los primeros siglos, similares pero diferentes, en efecto, los nazarenos eran aquellos judíos que se habían convertido a la fe verdadera pero mantenían sus tradiciones, en tanto no contradecían al Concilio de Jerusalem (Act XV), Epifanio y Jeronimo no se refieren a los nazarenos como herejes tampoco San Agustín que aclara que éstos “observan todo lo de la Antigua Ley, que los cristianos han aprendido por tradición apostólica, no a observarlo carnalmente, sino a entenderlo espiritualmente”. De todas formas, la relación entre e el rabinismo y el milenarismo carnal, que señala Méramo también es un error, de hecho el rabinismo no se impone entre las comunidades judías sino hasta el Siglo VI de nuestra era y el mismo nunca fue importante entre los grupos nazarenos, ni entre los judaizantes. Existe abundante bibliografía histórica, muy reciente, que tiene mas fundamento que los prejuicios de Méramo, que como algunos se preocupan en insistir en los apellidos de los sacerdotes para desprestigirarles.
Volvamos. En La Ciudad de Dios, San Agustín relativiza la doctrina del mileniarismo mitigado:

Los que por las palabras de este libro sospecharon que la primera resurrección ha de ser corporal, se han movido a pensar así entre varias causas, particularmente por el número de los mil años, como si debiera haber en los santos como un sabatismo y descanso de tanto tiempo, es a saber, una vacación santa después de haber pasado los trabajos y calamidades de seis mil años desde que fue criado el hombre, desterrado de la feliz posesión del Paraíso y echado por el mérito de aquella enorme culpa en las miserias y penalidades de esta mortalidad. De forma que porque dice la Escritura «que un día para con el Señor es como mil años, y mil años como un día», habiéndose cumplido seis mil años como seis días, se hubiera de seguir el séptimo día como de sábado y descanso en los mil años últimos, es a saber, resucitando los santos a celebrar y disfrutar de este sábado. Esta opinión fuera tolerable si entendieran que en aquel sábado habían de tener algunos regalos y deleites espirituales con la presencia del Señor, porque hubo tiempo en que también yo fui de esta opinión. 

 San Agustín, por respeto a los Padres (los mismos que Méramo cita) no termina de condenar, aunque declara que es éste milenarismo espiritual el que da lugar al carnal, que si considera herético (De Civ. Dei, Lib. XX, Cap VII y VIII). Yo he revisado el Libro XX de la Ciudad de Dios y en ningún lugar encontré la interpretación eucarística del Milenio que Méramo, siguiendo a Castellani. Por su parte, San Jerónimo en su comentario a Jeremías XX dice:

 Nosotros no la seguimos, más no nos atrevemos a condenarla; porque así pensaron muchos varones de la Iglesia y mártires: cada uno siga su opinión y resérvese todo para el Juicio del Señor. 

 No obstante los “milenaristas espirituales” fueron censurados en los primeros siglos por San Dionisio de Alejandría, para una relación de esto recomiendo la lectura de la Historia Eclesiastica de Eusebio. El Milenarismo fue una teoría que tuvo una fuerte oposición ya en la época patrística, tanto porque no podía ser probada ni por las Escrituras ni por la Tradición de la Iglesia. Se debe al jesuita Miguel Lacunza Díaz la reaparición de esta doctrina en su libro “El Regreso del Mesías en Gloria y Majestad , el cual firmó con el pseudónimo Juan Josafat Ben-Ezra, el cual fue condenado por el Santo Oficio en reiteradas oportunidades siendo la más importante la de 1819, cuando se quemó públicamente en Cádiz la edición impresa en Gran Bretaña y publicada por Manuel Belgrano; en 1824 el Papa León XII lo colocó en el Index. A pesar de la propaganda actual por el Padre Lacunza no debemos extraer al autor de su contexto: para él, el fin del mundo se asociaba con dos hechos puntuales, la extinción de la Compañía de Jesús y la Revolución Francesa

Conclusiones. 
El Padre Basilio Méramo es uno de los sacerdotes más prolíficos de la Resistencia Católica. Sus palabras fueron de gran ayuda para quienes se encontraban perplejos. No obstante, en los últimos tiempos, el sacerdote colombiano ha desviado sus escritos. Antes éstos eran cristocéntricos, hoy están descentrados hacia la Fraternidad San Pío X a la cual él perteneció por muchos años. Nadie duda de la erudición y pericia de éste sacerdote que tanto hizo por la Iglesia en Colombia, pero si tenemos la obligación de marcar los errores que, desde los teológico se dan en sus escritos. ¿Cuál es el sentido de su trabajo sobre el milenarismo? ¿Defender esa enseñanza o por el contrario atacar al Padre José María Mestre Roc? Yo creo que lo segundo y es ello lo que le lleva a dar a buscar una hermenéutica del milenarismo que nunca tuvo: una hermenéutica eucarística, ausente en los Padres de la Iglesia en los que se quiere apoyar, cuando en realidad no es mas que una interpretación infundada del Padre Castellani, que trajo del olvido a un condenado jesuita del Siglo XVIII.

21 comentarios:

  1. Que raro señor administrador. pese que usted y el gnostico de meramo se iban a llevar bien.

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  2. Perdon, señor anónimo, pero me niego a contestar semejante estupidez. Si no puede arguementar a favor de un cónclave, como tampoco lo hacen Squetino & Co., estudie, pero no venga a decir estupideces.

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  3. En Colombia este tal Méramo no tiene casi seguidores no solo por ser un loco insportable y temático, sino por tener un segundo apellido judío muy conocido en Bogotá y de muy mala gente, estafadora y mentirosa.
    Julia

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  4. Julia, creo que el problema de Méramo no es su apellido, sino que su odio por la FSSPX le lleevó a no predicar a Cristo nunca mas, y centrarse en la Fraternidad.

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  5. Raúl, me sorprende leer que Ud, califique de "Teologastro" al padre Castellani, quien detentaba (aunque nunca lo hacía valer) su t{itulo de Doctor Sacro, ¿Puedo preguntar cuáles son sus títulos, además de sus estudios en Historia?
    Apruebe el examen de Doctor Sacro y después hablemos. Castellani no habrá tenido su "memoria eidética" pero la profundidad de su pensamiento y su vida sufriente han inspirado y aún inspiran a quienes pretendemos con ayuda de Dios permanecer fieles a la Fe Católica. Sugiero un poco más de caridad y mucho menos de soberbia intelectual de un autodidacta en teología, como Ud. MementoMori

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  6. Respuesta al comentarsta anónimo:

    Raúl, me sorprende leer que Ud, califique de "Teologastro" al padre Castellani, quien detentaba (aunque nunca lo hacía valer) su t{itulo de Doctor Sacro, ¿Puedo preguntar cuáles son sus títulos, además de sus estudios en Historia?
    Apruebe el examen de Doctor Sacro y después hablemos. Castellani no habrá tenido su "memoria eidética" pero la profundidad de su pensamiento y su vida sufriente han inspirado y aún inspiran a quienes pretendemos con ayuda de Dios permanecer fieles a la Fe Católica. Sugiero un poco más de caridad y mucho menos de soberbia intelectual de un autodidacta en teología, como Ud. MementoMori

    22 de diciembre de 2012 01:30

    Lamento si mi comentario sobre Castellani le ofendió. Además de mi posgrado en histria tengo un grado en economía y seminarios de posgrado en lo mismo. Mi tesis versó sobre el jansenismo.
    Sobre Castellani, reconozco que se me pudo ir la mano con el comentario, pero me parece, sin ánimo de ofender a nadie que su obra teológica está sobredimensionada.
    Reitero mis disculpas.

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  7. Yo tuve el privilegio de conocer al Padre Basilio Méramo durante los años de estancia en Orizaba México y fui testigo de las excepcionales capacidades del padre en materia sacerdotal y espiritual, preparadísimo no sólo en Castellani, sino también en Patrística, Escrituras y Filosofía Tomista.
    Me extrañan los comentarios de algunos bogotanos en esta página sobre el origen de su apellido; sé que el Padre Méramo y su familia provienen de Maalula, Siria, un lugar eminentemente cristiano desde los orígenes, donde hasta el día de hoy es posible escuchar arameo.
    Quisiéramos muchos mexicanos tener en nuestra patria otra vez a tan excepcional sacerdote que nos vino a predicar la verdad, que no es otra cosa que NSJC.

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  8. Tampoco comparto esas sandeces sobre los apellidos. Antes que interrogar sobre genealogía, algunos laicos (y varios sacerdotes) deberian preguntarse por la fe, la propia y la del otro, pero especialmente por la propia.
    Yo, personalmente admiraba la obra cristiana del Padre Méramo,una gran iunteligencia que ahora, lamentablemente, está mas centrada en sus peleas con la cúpula de la FSSPX.
    A pesar de ésto, mantengo mi postura sobre el milenarismo y discrepo del sacerdote colombiano, a quien recuerdo en mi oraciones.

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  9. Me temo que no supo usted con quien se metió. Agárrense que hay lodo. Ya le contestaron!

    http://radiocristiandad.wordpress.com/2013/01/09/p-basilio-meramo-respuesta-a-un-distraido-historiador-antimilenarista/

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  10. Gran honor el mío recibir una respuesta del Padre Méramo a mi artículo. Si tiene razón en sus objeciones (aún no lo leí) con gusto me retractaré.
    Lo leeré ahora.

    Saludos en Cristo

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  11. Raúl Miguel,
    A Usted que permanentemente saca "chapa" de sus logros "universitarios históricos" le volvieron a demostrar que de historia propiamente dicha sabe poco, o mejor expresado, carece de enjundia y criterio históricos válidos.
    Se tiene bien dicho que hoy en día en la argentina, no todos los egresados universitarios resultan diplomados por capacidad sino por perseverencia, por insistencia más que por vocación y probidad intelectuales.
    En lugar de autollamarse "historiador" (el haber obtenido un título en el campo de la historia no lo coloca en el rango de historiador, porque sino también deberíamos considerar filòsofos a tantos profesores que de filosofía saben poco, sólo lo manualìstico)debería estudiar a conciencia y sacrificio.El tìtulo ya lo tiene para hacer unos pocos pesos, ahora abóquese a estudiar en serio historia!
    Se puso a cuestionar enfáticamente un asunto que no maneja; tildando incluso de "teologastro" a Castellani, llegando con ello a la cùspide de la estupidez.
    El Padre Méramo en su artìculo le acaba de dejar como un infante en materia de historia eclesiàstica, campo que Usted se conceptúa como experto.
    Ni hablemos de las faltas interpretativas, de las fallas de comprensión y de la voluntad prejuiciosa.
    Situaciones como ésta deben servir para que personas como Usted se den cuenta cuán pobre es el bagaje conceptual y cuán elevadas son la soberbia y la estolidez que poseen.
    Marcos.

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  12. Estimado Marcos,
    Gracias por su mensaje. Imagino que usted se refiere al texto redactado por el Padre Basilio Méramo, a quien estoy preparando una respuesta. Lamentablemente, le adelanto que no encontré en ese escrito una refutación a mis objeciones a su postura, antes bien, la misma hermenéutica que le he criticado (a-histórica) y la misma falta de caridad, ya que el Padre Méramo, a mi modesto entender no argumenta, sino que cae en la falacia ad hominem, porque en vez de demostrar mis errores (que deberían ir más allá del nombre de Lacunza) se detiene en cuestiones que no atañen al problema.
    ¿Cuál era el objetivo del artículo del Padre Méramo? ¿Pretendía él exponer la doctrina milenarista o bien defenestar al Padre José María Mestre Roc por el sólo hecho de estar en la Fraternidad de la cual él está desvinculado? ¿Quién faltó a la caridad? ¿Quién, como yo ha señalado una y otra vez mis respetos por el Padre Méramo, o el presbítero colombiano que desde hace muchísimo tiempo olvidó predicar a Cristo para reducir su pluma (o teclado) a una daga contra la Fraternidad? ¿Desde cuándo el Padre Méramo es Sedevacantista? ¿En qué momento el Padre Méramo se convirtió en el sucesor de Monseñor Lefebvre? ¿Es acaso el Padre Méramo el heredero intelectual de Castellani? No sólo le imita en los temas sobre los que escribe, sino en el estilo campechano que, es cierto como señaló un amigo, al argentino le quedaban bien por viejo y argentino, pero al colombiano le quedan pésimo.
    Las refutaciones del Padre Méramo no atañen a los hechos. Mientras yo he revisado los tomos de la Patrística (que tengo en versión digital, subiré en otro momento el link), imagino que él ha trabajado con alguno de los textos que menciona, que contienen las citas milenaristas a las que se refiere.

    Sobre mi persona diré poco. Mi título, querido Marcos, no lo conseguí por perseverancia, sino por méritos, por eso fue el primero en mi colación de grado y con el mejor promedio (sin contar que uno de los pocos que egresó de todos los que entraron conmigo). Lo que me acredita como historiador no es el título expedido por la Universidad, sino por tres libros publicados, artículos en revistas con referato y más de una docena de ponencias en congresos; me acredita como historiador mi trabajo, no el diploma de grado, los estudios de posgrado o los seminarios de filología hebrea. Yo estudio en serio la Historia, toda, porque creo en lo que los franceses llaman "Historia Global", y por lo tanto me atengo a una mirada múltiple del fenómeno histórico, empero no descontextualizo los hechos ni los documentos, las fuentes en otras palabras, que sí hizo el Padre Méramo, como también hacía el Padre Castellani. He reconocido que se me fue la mano tildando de "teologastro" a Castellani, empero su obra teológica, a pesar de la difusión que tiene en círculos tradicionalistas me parece sobredimensionada, a lo que le sumo sus formas que siempre me parecieron poco elegantes. De nuevo, a él le quedaban graciosas ("es un genio" decía un amigo en La Reja), pero al Padre Méramo no.

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  13. Volviendo. El Padre Méramo lo que ha hecho fue defender su artículo a partir de criticarme, por empezar destacando que no soy un teólogo, algo que yo mismo afirmé. No obstante, la diferencia entre él y yo, es que yo cito a los documentos en el contexto en el cual se produjeron y no les fuerzo a decir lo que no dicen. Si el Padre Méramo quiere seguir a Castellani sobre el milenarismo espiritual, que lo siga, pero que no lo coloque a la altura de un dogma de fe, que SI HIZO EN SU ARTÍCULO "EL CRETINISMO ANTIMILENARISTA", porque ni él ni nadie nos puede obligar a seguir una doctrina contra la cual advirtió muy bien la Iglesia y cuyas consecuencias pueden ser, desde la teología, graves. Como yo utilicé un método histórico, como yo situé cada texto en su ámbito de producción y sobre todo, porque recurrí a las fuentes (y no a las citas que aparecen en libros que tratan sobre el tema) mi comprensión se centra en los textos en sí y no en una hermenéutica de otro autor. Mi voluntad no fue prejuiciosa, estimado Marcos, mi voluntad era simplemente demostrar que el milenarismo no es una doctrina segura ni aprobada por la Iglesia y por lo tanto el Padre Méramo no puede elevarla a verdad teológica utilizando, por ejemplo, generalizaciones empíricas post-factum.
    Creo, más bien Marcelo, que situaciones como éstas deben ayudarnos para entender cuan elevada es la soberbia de aquellos que, estando heridos por su desvinculación de una sociedad religiosa (llámese Fraternidad Sacerdotal, Congregación, Fundación o como usted quiera), en vez de continuar con el apostolado (como prometieron) se preocupan únicamente de atacar a quienes fueron sus compañeros y asocian a todos los que no los apoyan, con sus enemigos.
    Sin otro particular lo saludo cordialmente en Jesucristo Nuestro Señor,
    Raúl Miguel.
    Administrador del Blog Sursum Corda.

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  14. Hola, leí tus entradas sobre el tema y también las del padre Méramo. La verdad que me inclino más por lo de Méramo, pero me parece que el Padre SI CREE QUE SE TRATA UN DOGMA DE FE algo que la Iglesia deja que se debata. Además, el lenguaje violento del Padre Méramo le resta credibilidad. Uno no sabe si está leyendo apología o a un viejo loco.

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  15. He escuchado varios sermones del sacerdote Méramo sobre este tema y he leído la respuesta a este artículo. Me parece que aquí se subestima la opinión del P. Castellani y se tratan un tanto ligeramente algunos hechos sobre el milenarismo que atinadamente refuta el sacerdote Méramo en el artículo citado (y que incluso se incluyen en la Enciclopedia Católica, en su artículo en inglés de 1911). Solamente algunas observaciones. El sacerdote que escribe en respuesta a este artículo es completamente distinto al sacerdote que habla desde el púlpito, pues acepta en su artículo que no sostiene a nivel de dogma de Fe el milenarismo, pero cuando habla lo espeta como si el Apocalipsis fuese sinónimo de milenarismo, de hecho, el locutor de Radio Cristiandad, Fabián Vázquez y el otro sacerdote, Ceriani, hablan del milenarismo como si fuese una realidad incontrovertible (sin definir de forma precisa a lo que se refieren) y ridiculizan a quienes no lo creen así. Creo que en este sentido existe poca honestidad en esa radio y manipulan a su audicencia cautiva y fabrican de alguna manera una falsa dicotomía con el fin de fabricar polémica contra la Fraternidad, con la que todos allí terminaron, al parecer, en malos términos y se nota cierta consigna de ataque. En estos últimos días del año 2013 el sacerdote Méramo incluso ha dicho en uno de sus sermones que el P. Castellani, Mons. Straubinger y otros se dejaron intimidar por los decretos disciplinares del Santo Oficio, diciendo que él, el sacerdote Méramo, no se intimida por eso y defiende abiertamente el milenarismo, ¿debemos suponer que el mitigado, el craso, el materialista? Otras veces lo he escuchado utilizar el milenarismo en contra de quienes sostienen el mensaje de Fátima (principalmente en la Fraternidad y por supuesto contra las cruzadas de Rosarios) y las promesas de la consagración de Rusia, diciendo que quienes esperan en esto una "solución duradera" son unos ilusos, claro que de nuevo esto es una falsa polémica, porque ¿quién que conozca las palabras de la Virgen de Fátima creerá que sus promesas son una especie de suspensión de lo que las Sagradas Escrituras y especialmente el Apocalipsis, profetizan para los últimos tiempos?, nadie. En resumen, creo que es lamentable el ataque sistemático de este sacerdote (y Radio Cristiandad) hacia la Fraternidad y sus autoridades, y quien difiere en sus dichos, cuando habla en sus sermones y cuando da explicaciones escritas sobre su posición real. Es como un Dr. Jekyl y Hyde, me temo que todo se reduce a lo que he mencionado antes, a una fabricación de polémicas artificiales con el fin de quitar simpatizantes a la Fraternidad.
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    El P. Castellani se expresaría así del milenarismo:
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    «Nosotros realmente no sabemos si el milenarismo es dogmáticamente o apodícticamente verdadero; ni tampoco lo contrario. Sabemos que es por lo menos una hipótesis (digamos) científica que nos satisface más; y que no se combate con insultos y con espantajos, sino con razones… Podemos, si NO ENSEÑARLO EN CUALQUIERA DE SUS FORMAS, AL MENOS TENERLO EN CUENTA EN SU FORMA ESPIRITUAL MÁS SESUDA COMO UNA INTERPRETACIÓN POSIBLE, NO CONDENADA», y hasta recomendada, como dijo San Jerónimo, a pesar de ser antimilenista, «por innumerables santos y mártires de ambas Iglesias latina y griega».

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  16. Zapatero a tus zapatos. O lo que es lo mismo, las historia para los historiadores y la teología para los teologos

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    1. ¿Y quien sería aquí el teólogo, Jorge? ¿Dónde se formó tal teólogo? ¿En qué universidad? ¿Con qué autoridad? ¿Con qué teólogos se educó? ¿En qué versó su tesis doctoral?
      Suyo en Cristo,
      RM

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  17. Méramo Chaljub, un lefebvrista que acusó de hereje al mismo Pío XII y para quien sólo se es sedevacantista en el sentido que el quiere que se sea, es el gran teólogo. Parodia de Castellani, que a su vez era un plagio del Padre Castañeda. Bien dice Raúl que Castellani era un teologastro ¿Y que sería entonces el hebreo Méramo Chaljub?

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  18. ¿Notan un parecido entre el judío lacunza, meramo y castellani? no digo solo en la herejía, sino en el fisico

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  19. Meramo fue en un tiempo un gran predicador Cristocéntrico, con gran énfasis y conocimiento en lo problemas de la Igleisa. Ok hasta ahi. Pero su intemperancia y soberbia se salieron de fuente: basta nada más leerle su montón de ad-hominem para darse cuenta que él perdió el norte. Para mi, ya se torna un peligro. No sse trata de niñerías ni salamerías blandas: NO. Se trata de respeto, y en esto Meramo Ch. me recuerda al Martin Lutero del padre Hartman: violento, irascivo, bocón, amedrantador. Sin un límite definido para parar de destilar su ya-casi obscena ira. Se aproxima mucho a Lutero quizá no en doctrina (Lutero fue un heresiarca. Sin embargo su uso de Lacunza en mejores épocas lo habrían colocado en la mira del Santo Oficio) pero si en intemperancia y grosería.

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  20. (Corrijo del anterior) Meramo fue en un tiempo un gran predicador Cristocéntrico, con gran énfasis y conocimiento en lo problemas de la Iglesia. Muy bien hasta ahi. Pero su intemperancia y soberbia se salieron de fuente: basta nada más leerle su montón de ad-hominem o escuchar sus insoportables berridos dominicales para darse cuenta que él perdió el norte. Para mi, ya se torna un peligro. No se trata de niñerías ni salamerías blandas: NO. Se trata de respeto, y en esto Meramo Ch. me recuerda al Martin Lutero del padre Hartman: violento, irascivo, bocón, amedrantador. Sin un límite definido para parar de destilar su ya-casi obscena ira. Se aproxima mucho a Lutero quizá no en doctrina (Lutero fue un heresiarca. Sin embargo su uso de Lacunza en mejores épocas lo habrían colocado en la mira del Santo Oficio) pero si en intemperancia y grosería. Ese Lutero fue el agente catalizador del enemigo para romper a la Iglesia. En cuanto a sus fieles, Meramo es agente catalizador de odio y resentimiento, lo cual es riesgoso para sus almas.

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